Lo que se destruye, construye.

A veces es necesario dejar que las cosas sigan su ritmo para conocer la causa, hasta vernos envueltos en el caos, hasta que veamos como aquello que hemos estado construyendo después de un tiempo vaya cayendo bloque tras bloque para que se nos revele su estructura y las bases que la sostiene, para que entonces al tenerla frente a nosotros podamos apreciar que tan real y fuerte ha sido su construcción.